Razones de sobra para la independencia

El Govern de la Generalitat ya gestionó con mucha más eficacia el escenario post-atentados yihadistas de Barcelona en 2017 que el gobierno central, cosa que se ha repetido con el coronavirus y claro está los juntaletras pseudoprogres (Soto Ivars, Guillem Martínez, Antonio Maestre, Javier Negre) han transformado su rabia en acusaciones infundadas contra Torra por haber difundido a nivel internacional la negativa de Sánchez a cerrar Catalunya.

Precisamente el hecho de no tener las competencias propias de un Estado (las del artículo 149 de la Constitución) es una de las razones para querer la independencia. Pero hay muchísimas más: la plena soberanía económica ante el espolio fiscal (admitido por el propio exministro Montoro), preservar las competencias transferidas ante las amenazas («les hemos destrozado la sanidad» presumió Jorge Fernández Díaz y blindar la inmersión lingüística elogiada a nivel europeo), gozar de una justicia imparcial frente al nacionaljudicialismo sin separación de poderes con presos políticos por delitos no cometidos y sentencias que laminan las leyes del Parlament, de unos medios de comunicación el máximo de plurales posibles sin la censura estatal, elecciones sin irregularidades, del control total de infraestructuras (RENFE o corredor mediterráneo), de inversiones justas.. En definitiva, un Estado propio que garantice la dignidad y estabilidad de la cultura,  lengua, economía, sociedad e instituciones catalanas lejos de un Estado actual permanente e injustificadamente hostil.

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